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Valores y Virtudes…Sri Ram

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La humildad es la raíz de todas las virtudes, porque es la absoluta carencia de egoísmo, el progenitor y el productor de todos los vicios.

Solo un espíritu de tolerancia, lo cual significa respeto por la libertad, hará posible el descubrimiento de los valores de otras maneras de pensar y de otros puntos de vista ajenos a los nuestros.

Ha de haber una comprensión de los verdaderos valores de la vida, pero nunca seremos capaces de transmitir esa comprensión a los demás, a menos que primero lo hayamos realizado en nosotros mismos. Una vez hecho esto, cada movimiento de nuestras vidas revelará algo de la belleza de estos valores.

Todas las virtudes son realmente formas de perfección que representan la germinación de una semilla divina que contiene en sí todo lo que es puro, maravilloso y sublime en el hombre.

Cada una de las virtudes, cualidades, actitudes que caracterizan un modo de vivir que es realmente bello se combina y se funde con las demás, porque todos son aspectos de una totalidad que pertenece a la naturaleza espiritual del hombre.

Todas las verdaderas virtudes surgen libremente de nuestro interior, a partir de una profunda realización y comprensión.

El instinto de la virtud, que puede asumir formas diferentes, está arraigado en un instinto de rectitud, y, en realidad, puede considerarse como la belleza del alma.

La flor de la virtud tiene una raíz espiritual, su naturaleza es siempre una y la misma, pero sus modos de actuar varían según las condiciones o situaciones exigentes.

Solo cuando la virtud se transfiere a la vida es cuando esta se vuelve verdaderamente disciplinada.

Cada virtud es una faceta de perfección. Perfección en la expresión, en las palabras, en los actos, en la conducta, en todo.

La virtud en acción no yerra por exceso ni por defecto. Aquella naturaleza que es incorrupta, conoce por instinto lo que está bien lo mismo en pensamiento que en acción, y obra en consecuencia.

Todas las virtudes son manifestaciones de la perenne belleza del alma.

Cuando el instinto de la virtud o de la rectitud entra en acción, todo lo que uno hace, piensa y siente será justo y bello.