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Exposición “La tumba egipcia”

El martes 10 de septiembre a las 18:30h os invitamos a la inauguración de la recreación “La Tumba Egipcia”. En ella se podrá visitar la réplica de una tumba egipcia y tendremos la oportunidad de comprobar cómo los egipcios entendían la muerte y el paso a la siguiente vida.

La exposición estará abierta del 10 de septiembre al 31 de octubre y el horario de visitas será martes, miércoles y jueves de 18:30 a 21:00.

La entrada es totalmente gratuita.

 

LA TUMBA : Punto de encuentro de dos mundos

La tumba era considerada por los egipcios como la vivienda o residencia del difunto y de ahí que se amueblara y decorara con sus objetos más queridos, pues era a la vez el soporte de la memoria terrenal y punto de encuentro entre los dos mundos, el de los muertos y el de los vivos. Una transición dramática que aparece en todos los textos funerarios, pues, si bien el difunto no puede contar más que con él mismo, con su propio esfuerzo y voluntad para lograr su destino y la liberación final, estos recintos sagrados que, como el interior de los sarcófagos, contenían textos escogidos del Libro de los Muertos, eran como una especie de “armadura” o escudo de protección, de “mapa” de una geografía celeste, cuyas indicaciones eran muy útiles al difunto y podían evitarle dificultades, sobre todo al comienzo de su itinerario por la oscuridad de los mundos inferiores hasta lograr la salida del alma a la luz de un nuevo día en la Tebas del Cielo.

 TESTAMENTO A ANUBIS.      

Anubis es la noche antes del cielo,
La sabiduría oculta de la sombra y la luz.
De ojos saltones que reflejan la luna y las estrellas.

Anubis es a quien los dioses obedecen
en serio respeto por su ladrido y mordisco,
las palabras medidas y las mandíbulas aplastantes firmes.

Anubis es el guardián desde lejos
que mira cuando ha llegado el momento de pesar
un alma, y juzga su vida como incorrecta o correcta.

Anubis nos conoce a todos por lo que somos
y ni ama, ni odia, ni da pausa
en su eterno ajuste de cuentas.

Su cuidado es el equilibrio y las leyes.
Porque la justicia es la tradición sagrada del chacal.

                                                       

La espiral es un movimiento completo

La espiral ha tenido y continúa teniendo muchos significados, pero desde tiempos inmemoriales ha sido usada como símbolo mágico de un ciclo repetitivo de vida-muerte o evolución-involución. Podemos ver a la espiral en la naturaleza, desde en seres tan pequeños como los caracoles o una simple concha hasta en seres tan enormes como las galaxias.

Nosotros debemos usar la espiral como inspiración para nuestra evolución hasta llegar a unirnos a la divinidad.

Esto me recuerda al monte Helicón que recibe ese nombre de la palabra hélice, una forma también de espiral.

El monte Helicón es el hogar de las musas; un punto de unión entre lo terrenal y lo divino y había que subirlo siguiendo  un camino espiralado que lleva a la cima totalmente cubierta de nubes.

Llegar a la cima del monte Helicón, subir esa espiral, es acceder a lo divino que hay en nosotros, es como volver a      nuestro centro, es encontrarnos con nosotros mismos.

Debido a que la espiral es un movimiento completo que nos lleva del exterior al centro y de abajo hacía arriba, también podemos hacer el mismo camino en dirección contraria.

Cuando ya hemos llegado a ese centro, a ese Dios que está dentro nuestro y que no es más que nuestro verdadero Ser, hemos de recorrer esa espiral a la inversa.

Salimos de nuestro recogimiento y nos sumergimos de nuevo en el mundo. Ya somos algo más sabios y podemos compartir nuestros conocimientos con los demás, en actitud de servicio.

Cuando ese mundo externo se convierte en un peso sobre nuestros hombros, siempre podemos echar mano de la espiral, seguir el camino interno, el que nos lleva hacía dentro y retomar fuerzas.

Es un movimiento completo, pero también “solidario” si es que a los movimientos se les puede calificar así, porque no te deja sola, sin opciones de avanzar, te presenta más de un camino. Nosotros decidimos cual seguir y en que orden; si queremos mantenernos en los bordes más externos de la espiral o si queremos llegar a su centro que es el nuestro.

“Dioses sois y lo habéis olvidado”